martes, 23 de enero de 2018

que no se ve

 

Nube
Pluma
Sube

Cuando poeta todo lo nombraba.
Más aún lo que habita entre las cosas
más aún lo invisible
más aún lo del aire.

Nada más dios que un poeta.
Cuando todo descansa él nombra lo oculto
y crea lo que no existía. Lo que mana, rodea y flota.
Lo que subyace sin sustancia.

La palabra vuelve cuerpo lo que nombra.
y así el poeta rescata del silencio
humores   memorias   átomos sueltos
 sombras       conciencia

Como gemas, hila y engarza
esos puntos que a sus ojos brillan,
los integra los viste los cubre los envuelve
y revela con audacia 
un océano.
Nadie lo veía pero estaba:

La vida tiene un propósito constante
una red de sentido sin fisura
pero como no se ve... 

Ahí vamos, escindidos.
De un puerto a otro, de un punto a otro
de un pensamiento a otro, de un siglo a otro
solos, estancos, despedidos, distantes.
Nombres y apellidos, mojones, condenas, puntos cardinales, diagnósticos,
ciudades capitales y fronteras.
Siempre vamos rodeados de un vacío 
precipicio
un miedo de no ver la próxima piedra
y una pregunta que nadie responde.

Pero el poeta sabe.
Hay constelación.
Hay manto.
Y como también sufre 
lo busca, lucha, lo descubre y lo comparte.
Al alcance de todas esas manos que él sabe 
extensiones de su propio corazón.






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